Te necesitamos para que la justicia vuelva a la gente, no a los poderosos.
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Soy Carlos Odriozola Mariscal, un abogado poco común. Mi historia no es la de alguien que busca fama o fortuna, sino la de un luchador por la justicia. Hace más de 30 años decidí que mi camino sería desafiar a los poderosos, defender a los que no tienen voz y transformar el panorama legal de México.
En 2007, fundé el Centro Contra la Discriminación, A.C. (CECODI), no como un proyecto más, sino como mi herramienta para impulsar causas que otros consideraban imposibles. Cada caso que he tomado no es solo un litigio, sino una oportunidad para cambiar la justicia mexicana.
Cuando me enfrenté a grandes corporaciones como Palacio de Hierro y Aeroméxico por discriminación laboral, muchos me dijeron que estaba loco, pero logré algo más que ganar casos: senté precedentes legales que transformaron la protección de los derechos humanos.
Un ejemplo que me llena de orgullo es el caso de Mariana Díaz, una joven con pa
Cuando me enfrenté a grandes corporaciones como Palacio de Hierro y Aeroméxico por discriminación laboral, muchos me dijeron que estaba loco, pero logré algo más que ganar casos: senté precedentes legales que transformaron la protección de los derechos humanos.
Un ejemplo que me llena de orgullo es el caso de Mariana Díaz, una joven con parálisis cerebral con a quien represente como abogado para que obtuviera justicia ante la discriminación laboral que sufrió. Cada victoria no es mía, sino que pertenece a todos aquellos que han sido marginados, discriminados, olvidados.
Cuando los ejidatarios de Holbox fueron despojados de sus tierras, llevé su causa hasta la Corte, exponiendo la complicidad entre empresarios millonarios y jueces corruptos. En 2018, incluso cuestioné públicamente la decisión del gobierno de Peña Nieto de premiar a Jared Kushner.
Mientras termino mi doctorado en derecho en la UNAM, donde también doy clases, mi compromiso sigue siendo el mismo: ser la voz de los desprotegidos, de los que la justicia ignora por no tener influencias, poder o dinero.
No soy solo un abogado, soy un combatiente que cree firmemente que la ley debe servir al pueblo. Por eso, decidí dar un
Mientras termino mi doctorado en derecho en la UNAM, donde también doy clases, mi compromiso sigue siendo el mismo: ser la voz de los desprotegidos, de los que la justicia ignora por no tener influencias, poder o dinero.
No soy solo un abogado, soy un combatiente que cree firmemente que la ley debe servir al pueblo. Por eso, decidí dar un paso al frente para
llegar a ser Ministro de la Suprema Corte y así levar la justicia a la gente de a pie.
En 2007 fundé el Centro Contra la Discriminación (CECODI) con un propósito claro: convertir los tribunales en un escudo para los más vulnerables. Nuestra asociación civil se ha dedicado a luchar por el derecho a la igualdad, presentando juicios de amparo que desafían la discriminación. Nuestro trabajo se enfoca en defender a personas con discapacidad, mujeres, adultos mayores y migrantes, demostrando que la justicia no tiene límites.
Desde hace más de veinte años inicié una cruzada judicial que muchos consideraron imposible: presenté más de 30 demandas civiles en tribunales de la Ciudad de México contra empresas que discriminaban a trabajadores por su edad. No fue fácil. Enfrenté presiones de la Barra Mexicana de Abogados, quienes intentaron frenarme con denuncias penales por supuesta extorsión.
Sin embargo, persistí. Con el apoyo del ministro Saldívar, logramos un hito histórico: la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció al menos 20 tesis de jurisprudencia para combatir la discriminación laboral. Cada demanda era más que un caso legal; era un mensaje de esperanza para quienes habían sido injustamente marginados.
Uno de mis casos más emotivos involucró a Mariana Díaz, una estudiante de derecho con parálisis cerebral infantil que enfrentaba constante discriminación laboral. La SCJN lo reconoció como uno de los 10 casos emblemáticos de Derechos Humanos en México. Con persistencia y sensibilización, no solo ganamos el caso, sino que transformamos una realidad. Después del juicio, mediante un constante cabildeo con los ministros de la Corte, logramos algo extraordinario: Mariana fue contratada y hoy se desempeña como Directora de Promoción de los Derechos de las Personas con Discapacidad en la SCJN. Su historia pasó de ser un ejemplo de discriminación a un símbolo de inclusión.
En 2015 presenté una queja en CONAPRED contra Donald Trump por sus declaraciones discriminatorias hacia migrantes durante su anuncio como candidato presidencial. Conseguimos que la Secretaría de Relaciones Exteriores condenara oficialmente sus declaraciones.
Posteriormente, promoví un amparo contra el decreto de Peña Nieto que otorgaba la condecoración del Águila Azteca a Jared Kushner. A pesar de las presiones políticas, no me rendí. Aunque el amparo fue rechazado, logramos visibilizar la injusticia, llevando el caso incluso a la "mañanera" con el presidente López Obrador.
Desde 2010 representé a casi un centenar de ejidatarios despojados de sus tierras por empresarios sin escrúpulos. Llevé sus casos hasta la Suprema Corte, enfrentando obstáculos y presiones. Aunque la Corte se negó a atraer los casos, persistimos.
El caso Holbox trascendió los tribunales y captó la atención mediática, incluso con un programa especial de TV Azteca. A pesar de las denuncias penales en mi contra, seguí adelante, demostrando que la verdadera justicia no se silencia.
Carlos Odriozola
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